POETRY BOOKS

»Ciudades de tiza. Paisajes de papel. Bilbao: Muelle de Uribarre, 2014
»Refranero de ausencias. Sevilla: Renacimiento, 2014.
»La vuelta al mundo en 80 poemas. Madrid: Biblioteca Nueva, 2013.
»La vuelta al mundo en 80 poemas. Biblioteca Nueva, Madrid, 2012.
»Cántico Segundo. con Mempo Giardinelli. Resistencia, Argentina, 2009
»Anotado al margen. Cuaderno de ruta. Madrid: Nosotros editores, 2006.
»Memorial del olvido. Resistencia: Librería de la Paz, 2005
»Poesía a dos voces. With Mempo Giardinelli. Resistencia: FMG. 2004
»Concierto de Música y Poesia. CD. With Mempo Giardinelli. Resistencia, Argentina, 2003
»Alfabeto de ausencias. Madrid: Nosyotros Editores, 2002
»Salmos de la materia. Madrid: Editorial Verbum, 2000
»Amor a los cuerpos. Puerto Rico: Editorial Isla Negra, 1997
»Acróbata de ternuras. Madrid: Ediciones Endymión, 1994
»¿Quién eres tú Betty Blue? Valencia: Fundación Instituto Shakespeare, 1991
»Despedidas. Sagunto, Valencia: Ardeas, 1987
»Días de lluvia y otros soles. Madison, Wi: Martha Gómez, 1987


fernando opere


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ANTHOLOGIES

»Poetas del Siglo XXI. Antología de Poesía. Fernando Sabido Sánchez ed. Link aquí
»Humanismo Solidario. Poesía y compromiso en la sociedad contemporánea. Remedios Sánchez García ed. Madrid: Visor, 2014.
»Arquitectura de la palabra. Antología poética. María Teresa Espasa Coord. Valencia: Intitució Alfons El Magnanim, 2012.
»Susurros, para disipar las sombras. Antología poética. Juan Goergen ed. Chicago: Erato, 2012.
»Escritores españoles en los Estados Unidos. Antología. Gerardo Piña ed. New York: Academia Norteamericana de la Lengua Española, 2007.
»Pegasos de dos siglos. Poesía en Kentucky 1977-2007. College Station, TX: Hispanic Poetry Review, 2007
»Cauteloso engaño. Antología. Rei Berroa ed. Santo Domingo, R.D.: Colección Libros de la Luna, 2007.
»Poetas sin fronteras. Madrid: Editorial Verbum, 2000


INDIVIDUALS POEMS PUBLISHED

»“Hace poco que tu caligrafía”, “Esto no está escrito ni yo lo diré”, “La noche arrastra”, “Estos pequeños sorbos”, “Hay casas donde ayer moraban bosques”, “Reclinado en mi sombra”, “Voy a cantar a las viudas”, “Colecciono relojes”, “Cuando regrese si es que regreso”, “Desde la atalaya de la Casa de las Flores.” Puente Aéreo del siglo XXI (2015): 76-79.
»“Mis primeras seis décadas”, “A mis hijos quise darles”, “Propiamente no es un día para el vino”. Revista de la Academia Norteamericana de la Lengua Española. (RANLE) vol IV, 7, 2015.
»“Supermán”, “Las madres de la Plaza de Mayo en Buenos Aires”, “Hiroshima MonAmour”. Cuadernos de ALDEEU 27 (2014).
»“El enigma del cráneo”, “La segunda vuelta”. Tenaz Armonía. Valencia. Pliegos de Itaca (42), 2009
»“Alzheimer”, “Rito nocturno”, “Oficio de estrellas”. La mujer rota. Guadalajara: Literaliaeditores, 2008.
»"Árbolpatagónico", "Colores de Buenos Aires", "Virginia is for lovers", "Puertas de mi rostro". Hofstra Hispanic Review.3, 7, 2008.
»"Dios aprieta pero no ahoga", "La codicia rompe el saco", "Quien miente se arrepiente", "Quien sabe dar sabe tomar", "Un poema", "Qué más decir", "Mi último viaje a Madrid", "Nuevos procedimientos bélicos", "Lago de montaña". Letras Peninsulares. 19,1, 2008.
»"Colores de Buenos Aires", "Nombrando la incordura". Hispanic Poetry Review. 7,1, 2007.
»“Cuanto más viejo, más pellejo” - “The older I get, the thicker my skin” and “Memoria del futuro” - “Memory of the Future.” International Poetry Review. Fall 2004.
»“Confesión”, “Recetario”, “Después de la batalla”, “El siglo de la mujer”, “Si elegir consistiera”, “¿Qué tenía tu cuerpo?”, “Soy duda y soy”. Río, Semanario de Cultura y Arte. 4 , 1083, 8 de mayo 2004.
»“A los alhelíes no les hago falta” - “The Lilies don’t need me”. International Poetry Review, Spring 2004
»“Amor antes de las bombas”, “El llanto.” Sinalefa. Revista de arte y literatura. 5, Mayo/Agosto 2003.
»“El perfume”. Julia. Revista de poesía. II, 7, 2002.
»"Luto en navidad tras una muerte querida", "El nacimiento", "Es la vida", "Sin desayuno". Alter Vox. Fall 1999.
»"Negro del sur". Osiris. 48, 1999.
»"La última acrobacia", "La tarde en Imbabura", "Paisaje de la muerte", "Cama caracola", "Elegía". Cuadernos de ALDEEU. 13, 2, 1997.
»"¿Dónde Madrid?" Negotiating Past and Present. Studies in Spanish Literature for Javier Herrero. Ed. David T. Gies, Charlottesville: Rookwood Press, 1997.
»"El retorno", "Soliloquio del padre", "¿Cuánto lleva a un hombre construir la casa?", "Brújula-Compás 22". Spring 1995.
»"How Much Does it Take to Build a House?" International Poetry Review. Spring 1995.
»"El hospital de invierno", "Sagrado oficio". Fe de erratas. 8, August 1994.
»"Si se llevaran el mar". Fe de erratas. 6, November 1993.
»"Insectos familiares". Fe de erratas. 5, August 1993.
»"La cocina". Alaluz. XXIII, 2, Otoño 1991.
»"Azul", "Diario encuentro". Cuadernos de ALDEEU. 7, 1, Abril 1991.
»"Soñando, en Quito", "Adiós al estío", "Quiero hablarte", "Macho mundo", "Receta para un mundo vivible". Cuadernos de ALDEEU. 6, 2, Noviembre 1991.
»"Rito nocturno", "Superman", "Ahorrar un día". Inti. Revista de Literatura Hispánica. 21, 1985.
»"Oficio de estrellas", "Basta". Barcarola. 11-12, 1983.
»"Las madres de la Plaza de Mayo en Buenos Aires", "¿Por qué se fue Teresa?", "¿Por qué se marchó Miguel?" Revista Chicano Riqueña. X, 4, 1982.
»"I am sorry", "Sin asidero", "Cosas del invierno", "Tu cuerpo pequeño". Verbena. Bilingual Review of the Arts. Spring 1981.
»"Ahora que es tiempo". Rimas y Palabras. 1, 1980.
»"De aquí a mil años". Revista/Review Interamericana. 9, 4, 1979-80.


POEMS BY FERNANDO OPERÉ



No sé por qué, de pronto hoy,
siento un nuevo florecer
en mi esqueleto,
una paz de retama
que alegra la gravidez
del horizonte.
¿Serán las líneas de siempre
que me hacen señales equívocas
desde la mentira del espejo?

Perdonen, no les dije mi edad,
pero me gusta sentir la primavera
en la aventura diaria de la sangre,
sin preguntarme si soy feliz,
-la muerte silbando-,
sintiendo a dos carrillos,
a dos pechos erguidos,
a dos nupciales sábanas,
domingueando, como si nada.

Perdonen, otra vez,
mi falta de modestia,
pero llevo años aguardando
para decirlo con la boca llena,
amo esta vida
aunque con maña me confunda.



Abierto el portón
entróse enmarcado el rostro.
¿A quién engañar?
Accidentada geografía
de agridulce trago.

Reconozco los ojos,
ha tiempo me vigilan.
También los labios,
abrasados por la sed
y comidos por tu hambre.

Puedo ver tras ellos,
un colibrí párvulo
en su afán de trino y ternura.

Es un amor que con los años
ha crecido con esbeltez quinceañera
y aguarda que el canto antiguo de las sirenas
lo rescate del tedio diario.

Con la nariz es otra historia,
ella sabe de mis fechorías:
agrias recetas,
oscuras hendiduras
y rincones prohibidos. Siempre
buscando esa flor, ese aroma,
ese algo qué sé yo,
que embriague aunque la resaca
deje un regusto amargo.

Nariz que con la edad
se va afilando
y asemeja una extraña hipotenusa.
Confieso, la tengo un gran cariño.
Espada es, chimenea,
anzuelo interrogante, proa de barco.
Lo que le falta a la razón, ella lo suple
con su intuitiva sabiduría.

Al mirar hacia abajo,
sorprendo un cosquilleo antiguo,
reconozco rápido el tacto
de unos dedos, hormigueo sedoso,
que me transporta a una noche,
una ausencia, la otra mitad
alzada sobre los años.

Me quedo un tanto perplejo
observando este rostro,
y pienso que a sus puertas,
de puertas adentro,
algo especial se cocina,
porque a pesar de tanta arruga
y tanto pómulo estrafalario,
hay un algo de belleza serena
que consuela cuando,
como todas las mañanas,
me atuso el rostro afeitado.



Yo me visto de luz y de arrayanes
cuando te veo, y de sombras
los días de lamento.

Con sotana y sandalias
cúbrome los adentros,
y para las tardes claras
guardo un sombrero de Panamá
y los zapatos rumberos.

Vestido de sonrisas
voy a tu encuentro,
recalo en tu cuarto,
me comería tus pechos
si el monje que va conmigo
me dejara.

¿Qué hábito llevo? Me pregunto.
¿Soy de claustro y celosía
o de tus carnosos besos?

Con corbata me encorbato
los días serios. Es una
terrible horca en el cuello.
Pero de seda y guayaba
tengo las ganas
y de sol moreno la risa ancha.

No sé que traje ponerme
cuando el cielo navego,
ni qué hacer con los ojos
si el mar contemplo.
¿Debería llevar gafas, una visera,
o tatuarme el pecho
con nombres de sirenas?

¿Soy el saco, los zapatos,
los pantalones negros?
¿Es el hábito o soy yo,
desnudo de afuera a dentro?



Caminos a ninguna parte.
Ninguna parte cruzada
de caminos. Rosario de piedras
sobre la cicatriz que el viento
hombrón atraviesa en la tarde,
cuando los guanacos se cortejan.

Hoy es hoy y ayer fue,
no hay duda, estepa lánguida,
ruta de los ñandúes y los astros.
Osamenta calcinada
por las reglas implacables
que el sol impuso a sus criaturas,
las dibujadas de sombra, las serias,
las sedientas, las otras,
las pálidas criaturas hijas
del hielo y sus secretos.

Luego un hombre, una mujer,
el primer pie, la obstinada sandalia,
formaron surcos de rueca
sobre la tierra que se abrió,
como un parto, al monótono
quehacer de los talones,
al obsesivo afán de hallar
la nada, la cara oculta del sur,
la huidiza Ciudad de los Césares.

Y la ruta 40 se formó sin presagios
allí donde los pies cultivaron polvo



(A Mempo Giardinelli y Natalia Porta, en el Chaco argentino)


Tierra pareces triste
y el río tan sólo
enjuaga las limosnas.

Bloquearon el puente
que cruza el Paraná.
Son piqueteros, desempleados,
arruinados del tálamo,
huérfanos del pan.

Los veo hincarte el azadón,
limpiar cloacas , besarle
en la mejilla a la niña
que ahueca la barriga
y pare nada, serrín,
arena agonizante.

Alguien dice basta
sin que amaine el empeorar.
Alguien vuelve sobre las afrendas,
procesión común, sobre
este pasto despeinado y turbio.

Es la hora de hacer,
avanzar, gritan otros.
Es el año del sombrero
y adelante. Es afilar.
Es quién sabe qué salvaje
intemperie y cuántos unos.

Han abierto el puente
tras la sangre. Los desocupados
se llevan los féretros.
Van atravesando el último arco
sobre el río que, a jirones
de impotencia, arrastra
la rabia enredada en los dientes.



Cuando subió a la falta
del fondo del silencio,
tan sólo era un suspiro
en el mar de su cuerpo.

De bolsillo a cintura
navegando en el talle,
siguiendo el rastro dulce
de su pezón lechoso.

Liviano el tiempo era,
gozoso el cuerpo húmedo.
Subir desde su vientre
alzándose a la boca,

ajeno al remolino
de huérfanos del mundo,
alfabetos de espuma
hirientes y cortantes.

Intuyo ese vagar
por el cuerpo de aromas,
como una noche incierta
en un tiempo sin ruido.

Cuerpo-ángel de candores,
inocente cópula,
como el tacto del viento
en el envés de la hoja.

Caricias sin codicias
en un lugar sin nadie.
Clamor de la inocencia,
constancias de la ola.



Con su oreja de algas,
caracola de estrías enredadas,
una mujer duerme mientras
escucha la voz lejana.
Duerme un sueño de agua,
de corrientes que entran
por las ventanas
y dejan emociones prendidas
en los embudos obscuros
de los tímpanos.

Es en la oreja donde
retumban las intenciones malas,
las voces de castigo,
los gritos estridentes
que todo lo mentan
con diente de ayuno,
con tono de esposo presuroso
o miedo de niña.

Quiero bajar a tu oído,
quiero rectificar
la colcha arrugada
y declarar el sí rotundo,
el compromiso fulgurante,
la pasión violeta
con mi lengua de junco.

Quiero, en tu oído-campana,
derramar la gota-palabra,
la palabra-semen que engendra
poemas e ideas altas,
verdades como puños
en la tierra temprana.

Quiero fecundar tu vientre-caracola
con mi voz de estrella enamorada



¿Cuánto lleva a un hombre construir su casa,
ladrillo con ladrillo y piedra?
¿Con cuánto amor y argamasa
se construye? ¿Y quién la habita?

Albañiles dijeron que es el techo,
los cimientos, la tercera cornisa
o el muro sideral, la parte
más difícil, la más precisa.

Cada enjuto peldaño, cada alegre baldosa,
cada florido tabique, puja su porfía
de casa, de hogar, de confusa dicha.

¿Cuánto vive una casa, cuánto
las risas y las inauguraciones,
los encuentros diarios, las citas furtivas?

¿Cuántos ruidos pueden cosecharse
en doce meses, voces chiquitas,
gripes, desalientos, noches largas
de amor, ramas benditas?

¿Cuánto lleva a un techo derrumbarse,
y cuánto a la hiedra subir por las aristas,
las grietas del desagüe, los picotazos
porosos de las ventanas mordidas?

¿Cuánto lleva al olvido reinar en los escombros?
Quien construye una casa, ¿por qué la deshabita?



Querida niña: te escribo
para decirte que ya nada deseo
sino ese perfume largo y delicado,
imperfecto quizás, pero exquisito,
ese aroma sucesivo de hoja fresca
y tálamo húmedo, ese olor a vida
que exhalan los mundos, infantiles
mundos de hojaldre y ciempiés.

Te cuento esto, mi pequeña amada
de dos años, para que sepas y anotes
en tu certero diario de memorias
que el mío, no es un corazón con chapa
de héroe, sino una cajita de tela
que guardo con sollozos de niños,
con chicharras y grillos que hacen
música, un lugar donde los cisnes
y los dragones se enredan
en sus tertulias de amor y llanto.

Pudiere suceder, qué cosas
terribles digo, que otros juegos
horribles de hierro y cartón,
ahogaran la virginidad de este diálogo.
Habría entonces que hacer
sitio tristemente al vampiro
que arranca besos de sangre
en las calientes arenas de las muchachas.



Basta ya de llantos y de lluvias.
Vengo al sol con frío y te pregunto,
¿está la mar aún a tu puerta?
¿brilla la luz en aquel sitio
donde te prometí,
oh, tantas veces,
ser un héroe en azul
luchado por tu mundo?

Basta ya de fríos y cuchillos,
que llego al fin,
que vuelvo con un bulto
repleto de miedos y presagios
y desde mi tos
tan solo busco
la paz de los caminos
y los prados.

Y si he de ser un héroe
será hiriendo, al sol, al polen,
al musgo de los riscos.
No aquí, sintiendo
la amenaza
de una breve bombilla,
que se funde.

Yo no soy de rincones ni de lutos.
Dame un fusil de amor
y moriremos
si es que de muerte es el asunto.
Pero no me atéis a las sombras
se este sótano.
Dejadme que me vaya.
Tengo frío.



Tienen las calles
los labios secos,
pequeñas rascaduras
abiertas en la piel.
Tienen el pecho hendido,
azuzado con brea,
fustigado de culpa ajena.
Coches, humos
que todo lo secan,
cicatrices, cloacas
que se llevan
la resaca y las promesas, y sed.

Y digo por eso
que tiene que llover a cántaros,
para enjugar las manchas
de sangre del pavimento,
y dejar que los perritos
muertos y los niños dormidos
se escurran inertes
en las alcantarillas.

Tiene que llover a cántaros
para aplacar la sed
de los gorriones
y el dolor de las madres.
Que la arcilla
retorne del camino,
que los geranios
desciendan de los balcones
y la hierba se sienta, por fin,
ciudadana de los parques.

Porque tienen las ciudades
quemaduras de insomnio,
mal de ladrillo,
y mucho, mucho miedo.



I saw the sea
and thought I saw the heavens.
I saw a dolphin braid a fan,
unique perfection, ephemeral image.

I saw a perfect line,
a sore sutured into a scar
by salt and time.

I saw a sky lean into the west.

I saw the foam break
on the spine of the boat,
a burst of spring,
its petals
mere clinks on the hull.

I saw or wished I’d seen
beyond the eye’s scope,
a marine orchestra,
living nature swaying on the edge
where death meets silence and symbol,
where the clumsy eye is clouded,
and the earth receives its prodigal son.



To sleep on board is to negate the asphalt,
reclaim the cradle, dream the dream of one
who knows no sad backstreets,
no rancid houses.

To sleep on board
is to reclaim limbo,
the errant vowel, the blinking tower,
where knives don’t flash
and dawns aren’t bitter.

I awake as one responding
to an ancient call.



A Antonio Soler

A alguien que me escuchaba
confesé el miedo de morir
antes de mi estrenada primavera.
¿Cómo poder enmendar
la monotonía del blanco?
En mi natal hipotenusa
el viento aullaba famélico,
y a Barcelona fui
buscando rescatar
un manojo de aprecio.

Hallé la luz original del mar
y el sueño de su acuática pedrería.
Belleza desdeñosa me acogió,
me dio pan, y abriome la puerta
a la confusa ambrosía de la vida.

Sombra amada,risueña dentadura
de confuso encuentro.

Qué rápido transcurre el tiempo
cuando no se le vigila.

Junto a las Ramblas
busqué pechos de amor
y dibujé riberas.
A Espriú lo leí en el tren de loza
que empujaba su asma al Tibidabo.

Hallé amistad entre plazas y callejas
y al compás lento del mar
abandonado en el invierno.

Junto a un Gaudí de magia
escuché el sermón del viento
y compré el boleto de ida
para la próxima jornada.

Compañeros fueron
un San Jordi sin bandera
y la luz radial corriendo a oleadas
en sus hombros.

No sé si las primeras tormentas
se alejaron, pero al calor sin fogón
del Mediterráneo antiguo,
Barcelona se alza en mi memoria
entre muros romanos
y calzadas griegas, entre un dragón
que festeja en catalán la sal del puerto
y los emblemas de sangre
en la saliva del silencio.



Al llegar a este punto,
oh vieja soledad, cada día más corteza,
consumidos los gajos
de las pulpas frescas
y pagadas algunas cuentas adolescentes,
me pregunto más cuestión, más incierta,
más solemne pregunta.
Me paro a divagar y palpo
las dobleces del alma, duro pellejo,
¿soy más yo mismo? ¿más andarín experto?
¿más tránsfuga de calles?
¿más ángel del asfalto, aventurero,
más demonio? Quizás más honrado,
seguro que más viejo.
¿más pájaro sin plumas? ¿más sabueso?
No sé. No es simple retórica.
Juro que no lo sé.
La vida me desborda en misterio.

Miro de nuevo el mar
-por él no pasan los años,-
siento la turbia ubre del amor
-paloma de mi sangre,-
huelo las madreselvas
del camino. Siento el corazón
ya vuelto de tantos sobresaltos.
Continuo mi lento caminar.
A dónde, tampoco sé.
Las sandalias me guían,
ya conocen la rueca del camino.
Viejas son, caminantes son
y su pellejo un pandero.



Africa aches.
The sea insists on soothing the sores,
spreading its tentacles
until they are cut off by inertia.
It smashes against the wall
that misery built.

Here and there a paradise of animals
surprises the traveler,
with its bulk and innocent ferocity.
They are isles, drawings on the wall,
smiles at dusk.

The African chronicle is drunk with the blood
that coats the desert.
Other times, the tale is struck dumb,
and, indifferent to pain,
capsizes onto the obscene belly of the map.

I gaze at the broken coast of cliffs
and ask myself the unanswerable.



Aún no os hablé de esas ciudades
ni os he dicho su nombre.
Se alzan sin dar sombra
o se escurren al fango.

Una muchacha alimenta a un perro,
un perro ladra a una estrella,
una panza de mujer espera
la desesperanza. No lejos,
un viejo se ahorca.

Alguien llega y la arcilla
lo devora. Alguien se va
y su historia no cuenta.

Se oyen planetas porque
el cielo es de todos,
los que tosen y toman
aguardiente, los hijos
de la sorpresa, los que viven
mentando a la sardina.

Construidas antes del alba,
estas son las ciudades del hambre,
de la sed, la cicatriz, su efímera
salvación. ¿Serán Santiago,
Santa Rosa, San Salvador,
la Vera Cruz, el Buen Aire,
la honda Hondura? Son, os digo,
las innominadas, las favelas,
villas miseria, pedestres pueblos jóvenes.

Ciudades ulceradas
donde la vida se reconoce
por el perfil gris de las nostalgias
y el modo cotidiano con que la sangre
deja marcas en las inexistentes aceras.



STUDIES AND REVIEWS OF PUBLISHED POETRY

»Pedro Larrea “Cinco poetas españoles en los Estados Unidos” Cuadernos de ALDEEU 27 (2014): 151-171.
»Candelas Gala “De lo que aconteció al poeta en su vuelta al mundo en búsqueda de la amada ‘Vocal errante’”. Paper . SAMLA 84TH Annual Conference. November 2012.
»Francisco Peñas-Bermejo “Las simetrías prófugas en la lírica de Fernando Operé” Paper. SAMLA 84th AnnualConference, November 2012.
»Sergio Arlandis. "Esquemas simbólicos y mito personal: lectura de Memorial del olvido de Fernando Operé" Castilla. Estudios de Literatura www.uva.es/castilla.
»Sergio Arlandis, "Las bazas que juega la distancia: La poesía de Fernando Operé". 2C Revista semanal de ciencia y cultura (25 octubre 2008): p. 11.
»Ramiro Lagos, "Fernando Operé, poeta español en la sflorestas de Virginia". Vanguardia de Pluma Errante. Bucaramanga: Sic editorial, 2006, pp. 305-312.
»Ramiro Lagos, “El Alfabeto de Ausencias de Fernando Operé. “ Río,Semanario de Cultura y Arte. 4 , 1083 (8 mayo 2004)
»"Alfabeto de ausencias." Baquiana.com (enero-abril 2003)
Alicia Galaz-Vivar, "Interrogantes de la poética de Fernando Operé: El exiliado del mundo y la nostalgia lárica." Appalachia State University (April 2001)
»Sergio Arlandis. "El trasluz de lo eterno," Postdata. Levante-EMV 313 (2000)
»Antonio Barbagallo. "Amor a los cuerpos de Fernando Operé," Cuadernos de ALDEEU 15, 1 (1999): 183-86
»Carlotta Caulfield. "Fernando Operé, Amor a los cuerpos," El Bohemio News 29, 8 (1999): 9
»José Delgado-Costa. "Acróbata de ternuras. Fernando Operé," Libroguía 2,2 (1996): 50-51
»Evangelina Rodríguez Cuadros. "Poesía de verano, poesía," El Económico (20-7-1994): 24
»Candelas Newton. "Operé, Fernando ¿Quién eres tú Betty Blue?” Alaluz 25, 1-2 (1993):101-03
»Javier Escudero. "Fernando Operé, ¿Quién eres tú Betty Blue?” Crítica Hispánica 14, 1-2 (1992): 188-91